El gato doméstico, Felis Silvestris Catus, es una subespecie de felinos domésticos, los que conocemos simplemente como gatos, formada unas decenas de razas de lo más variado.
Hoy en día el gato, junto con el perro, es considerado los animales de compañía por excelencia, pero no deja de ser un feroz cazador y no dudará en demostrarlo siempre que tenga ocasión. Ratones, ratas, pájaros, pequeños animales, e incluso insectos son sus presas habituales, aunque en gran parte de las ocasiones no se comen la presa; buscan el trofeo. Afirmar rotundamente que el gato ha sigo domesticado podría llegar a ser un tanto discutible dada su gran independencia, e incluso su comportamiento semisalvaje cuando viven en entornos rurales. Quizá sería más exacto decir que el gato convive con el hombre desde hace bastantes años; no menos de 3500, puede que incluso desde hace cerca de 8000 años. Durante ese tiempo se ha establecido una relación de beneficio mutuo entre ambos. Más allá de su faceta de animal de compañía, incluso con matices religiosos como en el Antiguo Egipto, el gato en el entorno rural se convirtió en una herramienta casi imprescindible para el control de plagas, como por ejemplo ratones, que pueden llegar a causar estragos en los cultivos. A cambio el gato se beneficia de la protección y comodidad de la vida en la granja.
El gato es un cazador instintivo y solitario, lo que repercute evidentemente en su trato con los humanos. A diferencia del perro, acostumbrado a la jauría y la caza en grupo, que considera al humano como un miembro más de la manada, el gato muestra por las personas la indiferencia reservada a aquellas criaturas que han sido descartadas como presas potenciales. No por ello es imposible encontrar gatos juguetones, incluso cariñosos, pero el rasgo que mejor define su relación con el ser humano suele ser la indiferencia, sobre todo tratándose de gatos adultos. El gato no va a responder a las órdenes humanas.
A pesar de su naturaleza de cazador solitario, y aunque parezca contradictorio, también necesita la compañía de otros gatos, o en su defecto la compañía humana, o puede acabar desarrollando problemas psicológicos.
Una característica curiosa de los gatos es que su proceso de envejecimiento es muy abrupto y breve, una veza da comienzo el gato morirá en relativamente poco tiempo. Su esperanza de vida ronda los 14 años, aunque tampoco es raro que los superen llegando incluso a la veintena.