El gato persa pertenece a las llamadas razas naturales, es decir, una raza aparecida de forma natural en tiempos remotos sin la intervención del hombre. Esta raza, como su nombre indica desciende de la antigua región persa, el actual Irán.
Se trata de un gato pesado y musculoso, con extremidades cortas y gruesas. Su cola es también bastante corta. Su cabeza, redondeada y de cierto tamaño, destaca por su extremadamente chata nariz, que llega hasta el punto de causarle problemas de salud. Su pelaje es largo, suave, y de gran densidad, pudiéndolo encontrar en gran variedad de coloraciones ya sean uniformes, bicolores, sombreados, atigrados, etc
Se trata de un gato sociable y tranquilo, en ocasiones rozando la pasividad. No es demasiado afectuoso pero gusta de observar a su dueño, incluso siguiéndolo a todas partes.