El gato es un animal notablemente limpio que dedica bastante tiempo cada día a acicalarse lamiendo su pelaje. El problema es que en el proceso, y sobre todo en las épocas de muda, acaba tragando bastante pelo. Máxime si se trata de razas de pelo largo.
Normalmente el pelo ingerido acaba eliminándose de forma natural al ser excretado junto a las heces, pero en ocasiones esto no ocurre. Si el pelo es bastante largo, o el gato tiene algún tipo de problema digestivo, es posible que tenga dificultades en deshacerse de todo ese pelo. En estos casos lo habitual es que el gato se dedique a mordisquear todo tipo de plantas y hierbas para que actúen como eméticos y le ayuden a regurgitar las bolas de pelo que puedan haberse formado en su estómago. Las bolas de pelo no solo representan una notable molestia para el gato, sino que también pueden llegar a suponer un riesgo para su salud en caso de no expulsarlas adecuadamente: se puede llegar a producir una oclusión intestinal.
La hierba gatera, Nepeta cataria, o la valeriana, son dos plantas muy atractivas para los gatos por lo que no es mala idea plantar un poco en el jardín o en una maceta en la terraza, de esta forma el gato no tocará ninguna otra planta de la casa cuando necesite purgarse.
Si cepillamos a nuestro gato con regularidad eliminaremos buena parte del pelo muerto y por tanto reduciremos la cantidad de éste que va a tragarse cada día; su salud lo agradecerá. Este cepillado lo haremos en varias pasadas, primero a contrapelo, y después en la dirección del pelo.